Voy a comprar el vestido de mi hija ¿en qué debo fijarme?

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Uno de los aspectos que más nos importan, y  al que le dedicamos más tiempo en los meses previos a la primera comunión de nuestra hija, es el vestido. Queremos, y es normal, que ese día vaya radiante. Aunque para nosotros seguro que, se vista como se vista, será la más guapa de la iglesia. Yo no puedo contaros cómo fue el vestido de mi hija, porque sólo tengo hijos, pero, sin embargo, os puedo ayudar a tomar una decisión.

Son varios los factores a tener en cuenta a la hora de escoger el vestido de la niña en su primera comunión. En primer lugar, por supuesto, el presupuesto. En los tiempos actuales, pocas personas pueden permitirse un gasto demasiado grande. Pero de esto ya hemos hablado en este blog y sabemos que hay opciones varias. Por tanto, en este artículo nos centraremos en el vestido en sí.

¿A quién debe gustarle el vestido de primera comunión?

Es ésta una pregunta nada fútil. Solemos cometer el error de buscar un vestido que nos guste a nosotros, los padres, dejando un tanto de lado la opinión de la protagonista del evento. No quiero decir que vistamos a nuestra hija de una manera que no nos guste, pero, lo más importante, es que a ella le agrade y se sienta cómoda y a gusto.

El estilo del vestido de tu hija en la primera comunión

Como se suele decir: para gustos, colores. Os diré lo que a mí me gusta, pero, ni mucho menos, es una verdad absoluta. Soy de los que apuesta por un vestido sencillo. Bonito, elegante, pero sencillo. No simple, sencillo. No creo que a la niña le favorezca llevar demasiados adornos, ni pedrería, ni nada excesivamente rimbombante.

En cuanto al color, en los últimos años comenzamos a ver tonos pastel, beige, incluso rosa claro. Es cierto que hay vestidos de estos colores que son realmente bonitos, sin embargo, pienso que la mejor apuesta sigue siendo el blanco de toda la vida.

Los accesorios

Si el vestido de primera comunión que hemos elegido es sencillo, los accesorios deben ir en consonancia. Quizás una diadema sin demasiadas pretensiones, o alguna joyita fina como pendientes, anillos o pulseras. Pero, como hemos dicho antes, sin ser excesivos.

Las opciones son múltiples tanto en el propio vestido como en los elementos secundarios. Lo importante es que la niña se sienta bien y ser coherentes: si el traje es sobrio, complementos a su nivel. Si apostamos por algo más extravagante, podemos permitirnos accesorios también llamativos.

Fotos: Iglesia en Valladolid

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Juan Manuel Martínez
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Juan Manuel Martínez
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